Generaciones, aprendizaje y sonrisas

 

 Una sonrisa dibujada en un rostro es quizás el reflejo más claro de que se están haciendo las cosas bien, mucho más, si esa sonrisa es la de un niño, niña o adolescente. El sentimiento de  alegría que puede verse en estos pequeños y algunos un poco más grandes, es quizás el más sincero. Detrás de esos gestos incomparables está la labor de los Promotores de derechos, que cada jornada se dedican a enseñarles sus derechos, compromisos y a cautivarlos a través de las enseñanzas de cada actividad.

Cada grupo está conformado por alrededor de 25 niños, niñas y adolescentes, quienes semanalmente, durante sus tres encuentros, comparten vivencias, alegrías, tristezas y complicidades del tiempo que trasciende en la cotidianidad de sus vidas y con cada uno de sus compañeros, en especial, con sus promotores de derecho; quienes se convierten  en una especie de maestros y guías para sus vidas.

Algunos deben recorrer largas distancias, otros, con más suerte, un poco menos; lo importante, al final, termina siendo su participación en las más de dos horas que se necesitan para desarrollar cada temática propuesta para el encuentro vivencial. Jornada tras jornada, palabra tras palabra, acción tras acción, todo termina siendo un aporte significativo para la vida de cada NNA que hace parte de este proceso.

“Me estás vulnerando un derecho”, quizás sea la frase más utilizada últimamente por algunos NNA cuando sienten amenazado alguno de sus derechos. No importa el espacio donde se encuentren: casa, colegio, calle, o hasta en las mismas reuniones grupales con sus promotores; esto es una muestra irrefutable de la positiva labor que se está haciendo en cada municipio por esta generación.    

Sectores urbanos, rurales, salones comunales, centros educativos, salones parroquiales o espacios al aire libre; todos terminan siendo un buen lugar de trabajo, para reunirse y compartir conocimientos, experiencias, anécdotas, dejar volar la imaginación y la creatividad con la mejor excusa de todas: enseñarles y aprender de cada uno de los NNA que participan de Generaciones con Bienestar, y la mayor de las recompensas: niños cada vez más felices y conscientes de todos sus derechos.ede verse en estos pequeños y algunos un poco más grandes, es quizás el más sincero. Detrás de esos gestos incomparables está la labor de los Promotores de derechos, que cada jornada se dedican a enseñarles sus derechos, compromisos y a cautivarlos a través de las enseñanzas de cada actividad.

 

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